sábado, 9 de marzo de 2013

Del Liderazgo y Los Administradores

¿Cómo tomar una buena decisión en menos de un segundo sin dudar y sin consultar un manual, libro, estadística o lo que pudiera tener físicamente a la mano? Un líder se guía por una visión, un presentimiento, un sentimiento que por lo general es asertivo, y cuando son recurrentes los aciertos, creas una confianza en los demás que te permite influirlos de diversas maneras y en diferentes contextos.  Pero, dentro de un líder vive un administrador y viceversa. Entonces, ¿estaremos hablando de lo mismo?

La administración puede ser algo muy técnico. Manejar y controlar, retener y supervisar, hacer bien el trabajo, coordinar bien las operaciones de la empresa y hasta ser un excelente comunicador. El liderazgo tiene un significado polémico y hace difícil encasillarlo en una sola definición. Si el administrador planea, organiza, dirige, coordina y controla según Henri Fayol y además, de acuerdo con Henry Mintzberg, ¡incrementa sus roles a 10!, entonces es suficiente que las épocas cambien para que otros autores sigan aumentando funciones.

A lo largo de la vida académica una persona va adquiriendo los conocimientos que le permiten desempeñarse como un administrador. Las habilidades necesarias para desempeñar un buen liderazgo se van adquiriendo según el entorno y la energía-empuje que tiene cada uno.

Esperaría entonces, obtener mi título profesional que diga que soy  administrador y con ello tener la confianza que se me han dado las herramientas suficientes para saber administrar una empresa. También, me gustaría saber si con ello seré capaz de tomar buenas decisiones, que el equipo de trabajo confié plenamente en mi discurso y obedezca las órdenes como se le indican para lograr los objetivos, que la dirección, enfoque y visión que yo le doy sean las correctas para llevar a cabo una buena función como administrador.

Durante la vida profesional entonces desarrollamos el instinto para saber cómo reaccionar ante alguna situación con calma, certeza y credibilidad ante los demás. Podemos pensar que al alinear conocimiento y habilidades obtenemos un administrador con liderazgo en su especialidad, capaz de ir elevando su nivel de eficacia, influencia, valor, confianza, pasión, etc.

Tanto “ser” administrador como “ser” líder, implica una serie de situaciones y relaciones que hacen que un sujeto desee algo y trabaje sobre él mismo y sobre su objetivo a un grado que convierte su oficio en arte, el trabajo en placer y su equipo (seguidores)en su inspiración para seguir avanzando.

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